Monday, November 29, 2010

Princesa, princesita.

Ay, ay, princesita. 
¿Cuándo vas a entender? 
Que tus penas no son tales, y a decir verdad 
son muy pocos tus males. 

¿Escribir? Perdón princesa, no me haga reír. 
¿De qué puede escribir la realeza? De lujos, con certeza. 
No se preocupe que la entiendo, más déjeme contarle un secreto... Esos dolores por los que llora, créame princesita, no son reales. 
Lamento ser yo quien se lo diga, pero en su castillo de cristal, no va a encontrar la vida. 
¿Qué va a decir si nunca pasó hambre, princesa? ¿De qué va a escribir si siempre tuvo dónde dormir? 
¿Sobre qué piensa hablar si tiene dos padres que la aman, princesita?

Ay, ay, princesa. 
¿Cómo va a saber usted? 
Si recibe tanto amor y compañía
como todos los lujos de su vida. 

¿Que se siente incomprendida? Bueno, la entiendo, princesita.
Aunque en este mundo, es común, querida.
Perdone, princesa, que le diga la verdad, es que odio la hipocresía, 
y su castillo de cristal, está lleno de mentiras. 
No la culpo, princesita, sé que usted no podía saber
que sus quejas son caprichos que nacen de su ser. 
¡Y si es una princesa! ¿Qué podía esperar? 

Ay, ay, princesita. 
¿Quiere la verdad? 
Para hablar de la vida, 
sufra un poco más.  

Sí, puede ser bella, pero dudo de su inteligencia.
No se enoje, princesita, espere un poco más.
No renuncie tan fácil a sus sueños, tiene una oportunidad. 
Si es usted la que se encuentra escribiendo, 
entonces, princesa, tan mal, tan mal no está. 

Basta, princesa. 
Ya deja de pensar, 
y poco a poco tu castillo, 
empieza a abandonar. 

Vamos, princesita, 
paso a paso, un poco más, 
que al empezar a vivir, 
no va a ser princesa nunca más.

2 comments:

  1. Si serás mentirosa. Así que no te sale poesía, mirá vos.

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  2. Voy a tomar eso como un cumplido, y decirte gracias en vez de discrepar.

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