Caer.
El placer de caer.
El placer de que nada te ate,
nada influya sobre vos.
Ningún problema,
ningún amor, ninguna cuenta,
ningún examen, ninguna muerte,
ninguna pelea, ni siquiera amigos.
Solo la inevitable gravedad,
y el viento.
El viento en la cara, más fuerte que nunca.
La paz.
La libertad.
Saborear por unos segundos en la vida,
la verdadera libertad.
Nada más que la libertad.
Vos. Solo vos,
el viento y el mundo.
El problema es que
al terminar la caída
solo vas a encontrarte con el piso.
Con la realidad.
Y no con ningún
país de las
maravillas
como
Al i
c
i
a
.
Tuesday, January 10, 2012
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comentarios:
Post a Comment