Había una vez un hombre, un hombre muy viejo. Y gordo, sí, gordo. Era pelado y tenía una boina. Éste hombre se sentaba en la puerta de su casa a saludar a los vecinos que pasaban, y cuando no lo miraban, les escupía los zapatos. Y bueno, la idea central es que el tipo tenía una pipa. Una pipa buena. La sacaba a la puerta todos los días, y la pipa lo cuidaba. Nunca ladraba ni mordía, y le tenía un cariño exepcional.
Un día, al saludar a Don Edmundo José de Correas, escuchó un pequeño susurro proveniente de la pipa. Impactado, aguzó el oído para confirmar lo que, a todas luces, era una alucinación auditiva muy realista. Pero el susurro se repitió.
..."Puto"...
El viejo empezó a sudar. En toda su vida, nunca había oído de una pipa que hablara, y para colmo, ésta lo insultaba. Indiferente, la pipa continuó con su mensaje:
..."Puto... no... mordás"...
A pesar de lo impresionado que estuviera, el hombre no iba a permitir semejante atropello.
"Se dice 'muerdas'", le aclaró. Ante ésta afirmación, una bocanada de fuego rojo surgió de la pipa. Para éste momento, ya estaba cayendo de una boca abierta en gesto de estupefacción. A ésta llamarada la siguieron otras más, y al poco tiempo, un ser infernal surgió de la pipa. Vestido de traje, con un maletín en las manos, gomina en el pelo y una chivita ejemplar. Era... era un abogado.
"Buen día, señor Portapipa, vengo a extenderle un reclamo de parte de su..." El abogado se interrumpió en seguida, al notar que el viejo estaba en el piso echando espuma por la nariz.
Don Edmundo José de Correas salió de su letargo y corrió a llamar una ambulancia. Los vecinos le organizaron un funeral al enterarse de la noticia. Y al marcharse la multitud de negro, justo antes de la pantalla de los créditos, alguien hace un inocente comentario sobre cómo el viejo Portapipa nunca había fumado en pipa.
Una cabeza interrumpe nuestra visión, seguida de unos hombros. Es una señora que no sabe mantenerse sentada en el cine. "Da para una dos", comenta, y se dirige a ciegas hacia la salida, derribando pochoclos por doquier.
FIN.
0 comentarios:
Post a Comment