Thursday, May 12, 2011

Me perdí camino al lago. 
No se preocupen, estoy bien. 
Voy a volver en cuanto lo encuentre.
Solo espero llegar antes que se haga de noche
¿o no?

Tuesday, May 10, 2011

Gritaré para que vuelvas.



Reality is Ralph.

Thursday, April 28, 2011

Estrés.

JNGJDFGNJDFNGJNDFSGNDFNGKNRKJGNNDFJNGNDFJGNÑTRWRNGVZFBGVWD
JGNHKFHGVDWNFGVZNDCJNUFCVKMZNJDBNKFNVMXCJNFBVZGKDFVZKONVHK
BFKUZDGVNDJGYURZGDÑCVMNFGNDJFGNDJFNGJDFNGNDJFNGJDFNGKFGNKJD
FNGKJDFNGNDFJGNDKJFNGKJDFNGKJDFNNDFJGNDFGNDKJFNGDKJNGKJRBGBF
GVDFJVHDBKDFCOFCDKNGRBEOGBRBGJDBGFJDFNGJNDFJGNDWFJNGJDFNGDN
GFNGFNGNRTLGNTRGOHRNTFJBIGVJBFVDHBGBURBTGUDBGFUBDUBGFUJRNTU
BUFDGHUDFHGUNDFUGRTGEGNODGFNDJFGNKBRYGWVBFHDKFNVJDFMRGRTH
NYBGTDSRJGBFDJKFBGBJKGMKDFMGKDFGDFKGMKDFMGKDFMGKDFMKGMDFK
MGKDFMGDKMGMAFKMGKDFMGKDMFKG

A veces hay letras para definir algo, pero no hay palabras.
O mejor dicho, no hay oraciones. 
A veces puedo permitirme la imperfección, 
QUIERO GRITAR
el caos. 
Caos. 

Caos. 
Que engendró a Gaia, Erebo y Nix. 
Y al tártaro y a Eres. 
Y Gaia engendró a Urano, y Ponto, y las montañas. 
Hesíodo ¿no te parece suficiente tener dos poemas trascendentales, 
poemas creados hace milenios que siguen leyéndose, 
como para venir a meterte acá? 
El tiempo todo lo devora. 
Callate, por favor...


Sunday, April 03, 2011

Para contexto: post N°15 - 8/11/10 

3/4/11
Porque en realidad, la guerra nunca termina.

Sunday, February 20, 2011

Quédense conmigo

Quiero llevarlos de viaje. 

Bienvenidos. Lamento hacerlos levantar temprano, para todos aquellos que disfruten un buen sueño debe ser tan malo como para mí, pero comprenderán que es la única forma de realizar este paseo. No olviden sus paraguas y su ropa de baño, va a ser muy importante que la tengan con ustedes en el momento de nadar bajo el arcoiris. 
 Todos aquellos que sufran de vértigo procuren ubicarse hacia la derecha, los que no lo hacen, pueden quedarse cómodamente en la izquierda. Repito: todo aquél que sufra de vértigo ubíquese a la derecha, una vez que se suben al pegaso no hay forma de bajarse.
 No, señora, no se preocupe, el recorrido es el mismo se haga en pegaso o en unicornio, se lo aseguro. ¿Cómo? No, claro que no, no va a perderse de nada. Sí, puede llevar cámara de fotos, aunque cuídenla bien porque los duendes aman robarlas y esconderlas. 

 Pasajeros que se encuentran a la derecha, 
recuerden subir por los lados del unicornio, 
nunca por el frente. 
No pueden tocar el cuerno ni tirarle de la cola. 
No necesitan sujetarse fuerte, 
la pérdida de equilibrio no existe en este viaje, 
quedarán sentados todo el tiempo.

Pasajeros de la izquierda,
notarán que detrás de las alas del pegaso
se encuentra una escalera, 
asciendan con cuidado. 
Dejen las joyas antes de subir, 
para evitar que alguna se enganche en una pluma. 
Las plumas no son mágicas separadas del pegaso, 
si las arrancan lo único que van a lograr 
va a ser un transporte muy enojado.


Desabrochen sus cinturones, el viaje tiene trayectos en caída libre que no desearán perderse. En el caso de sentir que sufren de un infarto, tenemos hadas expertas para atenderlos en cualquier momento, no necesitan pedirlo siquiera. El trayecto acaba de comenzar, nos encontramos sobre la plataforma de chocolate, en unos cinco minutos llegaremos a la de caramelo, mientras tanto recuerden ponerse sus pilotos para no mancharse si nos encontramos con un volcán de chocolate. 


¡Señora, señora, le dije que cuidado con la cámara, está atrayendo a todos los duendes! 
¡Allá! ¡En la izquierda! No se le ocurra tironear de esa pluma señor. 
¡A la derecha! ¡Señorita! Recuérdele al niño no tocar el cuerno, es muy peligroso.

La plataforma de caramelo se encuentra rodeada de ponys, y aunque a simple vista parezcan los de "My little pony" no lo son. Estos seres son amistosos pero golosos, y si huelen bien querrán morderlos, así que no intenten acariciarlos. Luego de la caída libre, la cual se realizara en una hora, llegaremos al lago del arcoiris, ese lugar es la reserva de duendes más grande de todas. Van a intentar ofrecerles oro en todas las formas imaginables, no acepten, es una trampa. 

Tranquilo señor, ya estamos a punto de 
                                                                         caer.
Nada pasa, 
        solo estamos cayendo
                                  y cayendo
                                          y cayendo.
                                                     Más a bajo      
                                                                más a bajo
                                                                             un poco más.
                                                           Parece
                                                                                  interminable
                                                                                                         pero

¡SPLASH!
¡Les dije que iban a mojarse en el lago! 
¡Corran, corran, los duendes! 
Ríanse, es divertido, no hay peligro.
Solo colores.


El viaje está llegando a su fin. Súbanse en la nube que tienen al costado, 
vamos a
                                                                                                                                            cielo. 
                                                                                                                                hasta el
                                                                                                                 subir.


El atardecer es hermoso. Hay pájaros, enormes, chiquitos. Animales de cuentos. ¡Miren! ¡Allá va el correcaminos! ¡Muy rápido! 
¡Ese es pikachu, saluden! 

¿Quién está ahí?
¿Quién quieren que los acompañe?
¿Su abuela, su tía? 
¿Padre, madre?
¿Perro, conejo, su gato? 

No hay imposible, el que desee. 
El que usted quiera, al lado suyo, abrazándolo.
Cantándole. 
Lo que quieran. 
Pueden llorar, pueden reír. 
Deseen.
Congelen el momento.
Háganlo eterno. 
No se vayan nunca. 
Este es su viaje perfecto. 
Para siempre. 
Nunca se vayan, quédense, con el que quieran.
Deseen. 
Para siempre. 
No se vayan nunca. 
Nunca. 

Nunca. 

Quiero que viajen conmigo para toda la eternidad.


Nota: Si llegó hasta aquí y todavía sigue buscándole algún sentido al texto, lo lamento. 
Es la regla, la única regla, búsquele un sentido a lo que no lo tiene y va a despertar. 
El viaje se protege a si mismo para que nadie lo haga real. No quiere ser real. 
No se merece viajar conmigo eternamente si no aprendió a imaginar 
ni disfrutar.

Tuesday, December 14, 2010

Tarde lluviosa. Un hombre sale de su casa para comprobar que su paraguas está roto. En un arrebato de furia lo desecha bruscamente y se resigna a mojarse al ser demasiado tarde para volver a su casa en busca de otro. La tormenta pasaría o él llegaría empapado al trabajo, pero lo hecho, hecho estaba. No era el momento de arrepentirse, sino de caminar.
 Esa mañana, un padre despierta a su respectiva niña y la obliga a asistir a clases pese a los caprichos insistentes de la misma de quedarse en la cama, ignorando que esa misma niña sufriría un accidente camino al colegio que la llevaría a pelear por su vida en una cama de hospital.
 Una madre joven y soltera respira hondo en un intento de alejar sus problemas, mientras el director del colegio de su hijo adolescente enumera los problemas que el mismo causaba a la institución.
 Exactamente en la milésima de segundo en la que el hombre del paraguas roto ingresa al colegio del hijo de la madre soltera, preguntándose cuándo descansaría de su agitada rutina, la niña hospitalizada pierde su vida, dejando atrás suyo una lista inmensa de oportunidades que ya no podrá desperdiciar o aprovechar.
 El padre llora perdiendo el control de su vida, y no puede concebir volver a sentir otro sentimiento que no sea el dolor de no ver a su hija una vez más. Simultáneamente, la madre suspira pensando todos los castigos que le pondrá a su hijo y si no será su culpa que él sea así. Al levantarse del asiento y salir de la oficina del director, la madre soltera está solo a una vuelta de chocarse con el profesor del paraguas roto y conocer al que ella creería sería el amor de su vida.
 Una persona aburrida, como vos y yo, como cualquier otra, decide hablarle a la escritora sobre algún hecho banal o simplemente curiosidad. La escritora se distrae y se molesta al verse obligada a salir de su historia, más no hay nada que hacer, ya la distrajeron. Hasta entonces no hay problema, sus personajes la esperan y el tiempo se congela, el desastre se produce cuando decide continuar con la historia.
 Olvida solo un detalle inofensivo, pero que lo cambia todo. Olvida que era una tarde lluviosa, y la hace una tarde soleada. Así, el hombre del paraguas roto no se atrasa buscando un paraguas antes de salir para el trabajo. Al no atrasarse, la madre soltera da la vuelta y no se choca con ningún hombre, porque el hombre del paraguas roto había pasado hacía 10 minutos por ahí.
 Paralelamente, la escritora olvida que al no haber lluvia, no se produce el accidente que mata a aquella niña y arruina la vida del padre. Y en vez de organizar un funeral y una serie de hechos vestidos de luto, el padre pasa a buscar esa tarde a la niña al colegio, como si fuera cualquier otro día.
 Y todos continúan como si nada, sin saber que su destino estuvo a punto de cambiar drásticamente por un simple detalle.
 Quizás en algún futuro el padre sufra el dolor de perder a un ser amado, y la pequeña muera inevitablemente pero ya no siendo una pequeña. Quizás en algún momento el adolescente provoque problemas de nuevo y la madre tenga la suerte de conocer al profesor del paraguas roto. ¿Quién sabe? Quizás el destino no pueda cambiarse y todo termine como debe ser... Por ahora, el mundo sigue girando, el reloj sigue avanzando y la vida de todos estos personajes... sigue igual. 

Monday, November 29, 2010

Princesa, princesita.

Ay, ay, princesita. 
¿Cuándo vas a entender? 
Que tus penas no son tales, y a decir verdad 
son muy pocos tus males. 

¿Escribir? Perdón princesa, no me haga reír. 
¿De qué puede escribir la realeza? De lujos, con certeza. 
No se preocupe que la entiendo, más déjeme contarle un secreto... Esos dolores por los que llora, créame princesita, no son reales. 
Lamento ser yo quien se lo diga, pero en su castillo de cristal, no va a encontrar la vida. 
¿Qué va a decir si nunca pasó hambre, princesa? ¿De qué va a escribir si siempre tuvo dónde dormir? 
¿Sobre qué piensa hablar si tiene dos padres que la aman, princesita?

Ay, ay, princesa. 
¿Cómo va a saber usted? 
Si recibe tanto amor y compañía
como todos los lujos de su vida. 

¿Que se siente incomprendida? Bueno, la entiendo, princesita.
Aunque en este mundo, es común, querida.
Perdone, princesa, que le diga la verdad, es que odio la hipocresía, 
y su castillo de cristal, está lleno de mentiras. 
No la culpo, princesita, sé que usted no podía saber
que sus quejas son caprichos que nacen de su ser. 
¡Y si es una princesa! ¿Qué podía esperar? 

Ay, ay, princesita. 
¿Quiere la verdad? 
Para hablar de la vida, 
sufra un poco más.  

Sí, puede ser bella, pero dudo de su inteligencia.
No se enoje, princesita, espere un poco más.
No renuncie tan fácil a sus sueños, tiene una oportunidad. 
Si es usted la que se encuentra escribiendo, 
entonces, princesa, tan mal, tan mal no está. 

Basta, princesa. 
Ya deja de pensar, 
y poco a poco tu castillo, 
empieza a abandonar. 

Vamos, princesita, 
paso a paso, un poco más, 
que al empezar a vivir, 
no va a ser princesa nunca más.

Monday, November 08, 2010

Todos vivimos atrás de una máscara, en cierta forma. 
Lo interesante es cuando se cae y nos vemos obligados a encontrarnos con nosotros mismos por primera vez.
Ahí es cuando la guerra por ver cuál se queda y cuál se va es inevitable. 
Y ahí nos definimos. 

Necesidad

Julieta escondía todas las letras que encontraba en su casa. Revistas, cuadernos, papeles, todo desaparecía mientras ella lo escondía en una caja, al fondo de su armario. Esto provocaba un gran desequilibrio en el hogar: la madre chillaba al perder su revista de costura y pastelería, el padre se enojaba cuando no encontraba el diario o la sección de deportes, y la hermana estallaba en histeria cuando la revista teen del mes no estaba en su escritorio. Al final, la descubrieron, pero cuando la  interrogaron sobre sus motivos, solo fue capaz de contestar:
"Uso muchas letras, cada vez que hablo y escribo gasto centenares. Un día se me van a acabar mis letras y no voy a poder decir más nada. Yo no quería robárselas a nadie, lo juro, pero las necesito. ¡Las necesito porque las mías no me son suficientes!"

Y no pudieron castigarla, sabían que Julieta tenía razón: las letras nunca eran suficientes.
Siempre se desean algunas más.

Tuesday, November 02, 2010

No soy yo

Es una farsa. Es una máscara. Una imagen deformada del interior, de algún interior lejano y tan próximo. Horripilante, y aún así parece perfecta. Agrada a la vista como cualquier buen depredador que atrae a su presa, su enemigo.

¡Aléjenlos! ¡Fuera! No busco lo que ella busca, no pretendo atraer presas como ella. 
¡No pretendo tener presas!

 Pero sin voz, es un silencio que no sirve como queja esta vez. La mente no sabe qué, no sabe cómo gritar al exterior. No puede. Y así ella se mezcla entre los demás colores, formando un matiz ya conocido y aceptado por todos. Un matiz en el que no me siento cómoda, más ella si, es su "hábitat". Y muchas veces creen que soy parte de aquél matiz asqueroso sin saber que yo soy solo su títere y nada puedo hacer.

Tan habilidosa es que hasta me confunde y nos mezclamos nosotras también, pero no a la perfección, sino como el agua y el aceite, conservando cada una su color. Entonces, como lo desea, suelo no saber cuando es ella y cuando soy yo. Y mis ideas flaquean y se dejan dominar.
 Puedo advertirles que probablemente cuando crean que es ella, sea yo, y viceversa. Pero lamento no poder darles seguridad. Lamento que deban tratar con ella y corran riesgo de ser su presa. Lo siento, pero no puedo controlarla.

No se preocupen, de todas formas ustedes nunca se enteran. 

Monday, November 01, 2010

Vómito de palabras que no deberían ser dichas

Es inevitable que mi mente se empeñe en escribir cuando más ocupada me encuentro. Y encima me conoce, mi mente me conoce tanto que me tantea. Me hace leer esto de reojo, que leemos tal cosa y vamos a hacer lo que debemos, que leemos tal otra y en seguida estamos estudiando. Me impregna de la esencia de escribir y no puedo evitar hacerlo. Y ella sonríe alegre, porque sí, está alegre.

Resulta que existe otro motivo por el cual no debería encontrarme en estos momentos comentando lo que pienso y eso es que mi mente es una gran nube de muchos temas que se estuvieron guardando todas estas semanas. Se pelean uno adentro del otro a ver cuál sale primero, cuál sale más, cuál se vuelve el principal... Es estresante.

Genial, comencemos por ahí. Estrés. Estas semanas estuve más feliz, pacífica y bondadosa que nunca. Incluso mantuve mucho diálogo con muchas personas. Pero paralelamente, y nadie nota esto además que yo, mis uñas se vuelven presas del estrés escondido. Se achican más y más, y yo las muerdo más y más. Me doy cuenta que algo no anda bien, que hay algo mal, aunque me sienta completamente en paz. Un leve temor empieza a nacer, el temor que invade a cualquiera cuando siente que su personalidad se empieza a esfumar junto a la multitud. Es como sentirse perdido, pero saber exactamente donde uno se encuentra. Poco a poco el cuerpo, el alma, la mente, las ideas, absolutamente todo, empieza a arrastrarse hacia un cambio, uno un poco más definitivo, uno que viene acompañado de decisiones fuertes. Y ahí es cuando pataleo quejándome y negándome a eso. Si bien aprendí que las cosas cambian, o mueren, y que no existe nada mejor y más productivo que un cambio, ya que me hace mejorar y llegar más a lo que deseo ser, el miedo de las consecuencias que pueden venir con un cambio grande siempre está latente.
Escribiendo esto es que mis ideas se ordenan, se aclaran, forman una fila de mayor a menor (porque la más importante primero, claramente) y esperan a ser llamadas en forma paciente.

Prosigamos... la gente me molesta. Ahora que estoy cansada, tengo sueño y ando poco tolerante me doy cuenta lo que realmente me molestan algunas personas. Suelo reírme sola dentro de mi cabeza cuando estoy hablando con alguien y pienso una respuesta fría e insultante, pero que es la verdad. Acá es donde vemos de vuelta el problema con la personalidad, es que si una persona se vuelve completamente sincera... No, me voy a corregir: Si yo me vuelvo completamente sincera me mandan todos a la mierda, y disculpen el insulto. Me molesta que me miren, me molesta que me toquen las cosas, me molesta que algunos crean conocerme, me molesta que me encierren en la misma bolsa que al resto y muchas, muchas cosas más. No es su culpa, para nada, en lo más mínimo ¡Eso es lo peor! ¡No es su culpa, sino la mía! Yo soy la única insoportable acá, la única molesta, la única quejosa, la poco cariñosa, acá el problema no son ellos sino yo. El problema es que yo no soy la pieza del rompecabezas que encaja con ellos. ¡Y lo que me molesta más! Es que decir esto, escribir esto, admitir esto, no solo me hace alguien detestable, además me suma un aspecto de engreída, una apariencia de sentimiento de superioridad a los demás.

No, no, no... el sueño me agota y siento que voy a morir. Me iré a bañar, una taza de café, estudio y mañana voy a editar todo esto pensando claramente.

[Nota: jamás lo edité, y ahora lo encontré y lo leí, y en vez de agregarle cosas decidí postearlo así como está. Verán, hay momentos en que la mente no puede aclararse y solo necesita gritar todo y apagarse. Ese fue uno de los momentos de mi mente, puede no estar correcto, puede tener muchas cosas erróneas y ofensivas y engreídas y todo lo que quieran, pero en el fondo mi mente necesitó decir eso por algo. En el fondo hay una verdad, algo que quiso salir de forma comprensible y no lo logró -o si-. Generalmente esos momentos, son los de mayor sinceridad, con el mundo y con uno mismo, por eso son tan importantes y caóticos.
La fecha original de ese post fue el 26/08/2010.]

Yo sueño... y me despierto

Amo dormir. 
No, esto no tiene que ver con que siempre tenga sueño o con mi estado de vagancia, aunque podría.
Tiene más que ver con el hecho de que dormida no pienso, sueño. 
Y cuando sueño es otro mundo, es mi mundo. 
Es un mundo en el cualquier cosa puede pasar, cualquier cosa que deseé e imagine, pero así y todo no lo controlo. 
Es como si una gran mano te tomara como a un juguete y te pusiera dentro de una caja y empezara a hacer lo que quisiera con vos. Te tira cosas, te pone obstáculos, te hace hacer cosas que jamás pensarías hacer por tu cuenta. A veces, hasta te hace conocer gente nueva que nunca habías visto, o te trae a alguien de tu pasado que hacía tiempo no recordabas. Lo más divertido, es cuando mete gente que ves todos los días y las distorsiona de formas increíbles e inimaginables, volviéndolas seres completamente diferentes y aún así, reales. 
Cierro los ojos y empiezo a soñar despierta y poco a poco la realidad se va apagando... y apagando... y apagando... y de repente ya no existe.
 Desapareció, y estoy sola en un lugar desconocido, sin saber cómo ni por qué llegué ahí ¡y no me importa! ¡No me importa porque es perfecto! ¡Porque estoy soñando!
No tengo miedo de morir en el sueño, no temo que se transforme en una pesadilla; una vez que sueño solo hay una cosa que me aterroriza: despertarme. 
Es inevitable, lo haga el despertador, lo haga el Sol, algún ruido en la calle o simplemente mi cuerpo quejándose porque necesita ir al baño o tiene hambre. Despertar es inevitable.
Y entonces, lo terrible de soñar es que, tarde o temprano, la realidad te obliga a volver.
Y no hay realidad tan perfecta como mis sueños. 

Thursday, October 14, 2010

Una conejosa historia de amor

Resulta que tengo una obsesión con los conejos. Una larga historia cuenta que un día a una amiga le dio un ataque de pánico en una película, y para calmarse cerró los ojos. No había llevado auriculares y escuchar le hacía mal, entonces le empecé a contar una historia de conejos basándome en los sonidos que salían de la pantalla y haciéndola reír. Hace unas semanas me quedé a dormir en su casa y como tenía una máquina de escribir, le escribí una historia con conejos como protagonistas, ya que ahora usamos los conejos en todo.
 No sé si la historia está buena, no sé si es muy "infantil", y estoy segura de que no van a entender TODOS los simbolismos que tiene esta historia entre ella y yo, pero de todas formas voy a dejarla.
 (Eran las 3 am cuando la hice y estaba cansada, tengan piedad de mí)




(Click en las imágenes para verlas más grandes)

Wednesday, October 13, 2010

El cuento de la buena pipa

En este momento, http://textland.blogspot.com/ se apiadó de mí y me contó el cuento de la buena pipa. Se los dejo para que lo disfruten: 

Había una vez un hombre, un hombre muy viejo. Y gordo, sí, gordo. Era pelado y tenía una boina. Éste hombre se sentaba en la puerta de su casa a saludar a los vecinos que pasaban, y cuando no lo miraban, les escupía los zapatos. Y bueno, la idea central es que el tipo tenía una pipa. Una pipa buena. La sacaba a la puerta todos los días, y la pipa lo cuidaba. Nunca ladraba ni mordía, y le tenía un cariño exepcional.
  Un día, al saludar a Don Edmundo José de Correas, escuchó un pequeño susurro proveniente de la pipa. Impactado, aguzó el oído para confirmar lo que, a todas luces, era una alucinación auditiva muy realista. Pero el susurro se repitió.
..."Puto"...
  El viejo empezó a sudar. En toda su vida, nunca había oído de una pipa que hablara, y para colmo, ésta lo insultaba. Indiferente, la pipa continuó con su mensaje:
..."Puto... no... mordás"...
A pesar de lo impresionado que estuviera, el hombre no iba a permitir semejante atropello.
"Se dice 'muerdas'", le aclaró. Ante ésta afirmación, una bocanada de fuego rojo surgió de la pipa. Para éste momento, ya estaba cayendo de una boca abierta en gesto de estupefacción. A ésta llamarada la siguieron otras más, y al poco tiempo, un ser infernal surgió de la pipa. Vestido de traje, con un maletín en las manos, gomina en el pelo y una chivita ejemplar. Era... era un abogado.
"Buen día, señor Portapipa, vengo a extenderle un reclamo de parte de su..." El abogado se interrumpió en seguida, al notar que el viejo estaba en el piso echando espuma por la nariz.

 Don Edmundo José de Correas salió de su letargo y corrió a llamar una ambulancia. Los vecinos le organizaron un funeral al enterarse de la noticia. Y al marcharse la multitud de negro, justo antes de la pantalla de los créditos, alguien hace un inocente comentario sobre cómo el viejo Portapipa nunca había fumado en pipa.
Una cabeza interrumpe nuestra visión, seguida de unos hombros. Es una señora que no sabe mantenerse sentada en el cine. "Da para una dos", comenta, y se dirige a ciegas hacia la salida, derribando pochoclos por doquier.

FIN.

Thursday, August 26, 2010

Y al final, solo quedan los fuertes.

No importa si son los mejores, o los más inteligentes. No importa si son los que tienen el pensamiento correcto, o los menos sensibles, o los más sensibles. No importa si son los que estaban destinados a ser algo importante, o los que simplemente iban a ser personas comunes. No importa el color de piel que tengan. No importa su apariencia. No importa si son físicos, matemáticos o poetas. No importa si son los que se aferraron a algo, o los que lo dejaron ir.

Al final, solo importa que quedaron. Que fueron ellos los fuertes. Que fueron ellos lo que resistieron pese a todo.

Y solo al final, se define cuáles son los fuertes...
y cuales no.

Todos poseemos un escape a nuestra utopía

Siempre escucho el tren. 

  No importa dónde esté, siempre escucho el tren.

  A veces está cerca y es algo normal, pero otras veces nadie escucha el tren excepto yo. Y no, no es algún tipo de alucinación ni nada por el estilo, aunque más de uno lo crea así. El tren pasa y yo lo escucho pese a que esté un poco lejos de mi alcance.

  Nunca supe a qué se debe este fenómeno de mi cabeza pero siempre desarrollé muchas teorías. La principal y más lógica dice que es el escape de mi cerebro. Son todas las películas, todos los libros que leí donde el tren se convierte en el escape de alguien hacia su vida utópica. El tren, con su quejido inconfundible mientras notifica su paso. El tren, con sus ruedas sobre las vías, alejándose, arrastrándose por ese camino sin volver la cabeza atrás. Ese es el tren que suena dentro mío regularmente. 

  Aparece de día, en la mañana, cuando estoy atrapada en un bullicio continuo e inútil del cual no puedo extraer nada. O de madrugada, cuando el sueño empieza a volverse melancólico y el cuerpo lucha contra una tristeza que amenaza inevitable. Resuena dentro de mi cabeza ese sonido esperanzador y me abre esa salida para escaparme a dónde desee. Sin límites, sin problemas, sin recuerdos, sin nada atando mis pies ni mis manos, sin nada pesando sobre mis hombros en el camino. Abre esa puerta a mi utopía, aunque mi ser reconozca que si algún día tomo ese tren, probablemente lo que encuentre sea una vida completamente diferente a la de mi mente. Eso es lo lindo de que el tren suene como imaginario en mi cabeza, ya que si fuera real no sería perfecto y el escape que me presenta también dejaría de serlo. 

  En fin, es hermoso sentir y saber que mi mente tiene ese refugio, ese lugar seguro, ese escape en caso de derrumbe. 

  Siempre escucho el tren, no por algún tipo de alucinación, no porque me guste viajar en él, no por motivos reales, sino porque es el escape automático, imaginario e involuntario de mi mente. 

Wednesday, August 04, 2010

Mi casa les manda un saludo

La casa se levanta conmigo. En cuanto pongo un pie en el piso, la casa empieza a funcionar. O quizás el proceso comienza antes, aún en la cama, cuando el sueño se va alejando, empiezo a patalear corriendo las sábanas y me dispongo a levantarme. ¿Cómo saberlo? ¿Cómo descubrir si la cama duerme conmigo, abrazándome, o trabaja en forma nocturna, vigilándome, y duerme cuando yo me levanto? Quizás es todo un proceso continuo, los que no trabajan de forma diurna, deben hacerlo de forma nocturna. Jamás habrá forma de descubrir este misterio, aunque el sentimiento de culpa de explotar a la cama no dejándola descansar probablemente sea la mayor consecuencia que salga de estas dudas. 
  Lo importante acá es que la casa se levanta conmigo. No se despierta, porque a ella le gusta madrugar y a veces debe esperar hasta que yo me despierte para poder levantarse. Cuando eso pasa, suelo sentirme un poco incómoda, ya que me observa continuamente hasta que abro los ojos, como un cachorro gigante que espera a su dueño para empezar a jugar. Es mi casa, y al ser mía suele ser un poco impaciente, por lo que cuando no parece que vaya a despertarme, comienza a hacer ruidos molestos para sacarme de mi ensueño. Sí, a veces se vuelve un poco molesta, al fin y al cabo ella depende de mí y yo de ella. 
   Admito que todo esto parecen puros cuentos inventados al azar, sin ningún punto específico, por lo que voy a pasar a explicar cómo la casa se levanta conmigo. No existe una rutina, lo que hago al levantarme depende de qué día sea, qué hora y qué tenga ganas de hacer. Los días de semana me despierto temprano, y entonces lo único que hago es cambiarme, y caminar directo al baño para arreglarme. Si me siento bien, con ganas y tiempo, quizás utilizo la cocina para desayunar, pero nada más. Cuando me voy, la casa me mira con ojos tristes, pero sabe que a la tarde voy a volver. Lo peor es cuando hay tormenta: a ella no le gustan las tormentas. Las escaleras crujen aterrorizadas, la ventana/puerta del patio se mueve azotada por el viento, y todo adentro de la casa parece más silencioso, como temiendo que algo suceda, esperando que pase la tormenta. Pese a esto le gusta que pase tiempo adentro suyo, es así de simple. A la tele le gusta que la prenda, pero odia cuando la dejo prendida y no le presto atención. La computadora ama darme toda la información que necesito y entretenerme tanto, ella se siente la reina de mi escritorio y compite continuamente con los parlantes, la lámpara, los lápices y cuadernos. La estufa trabaja a tiempo completo y a la cocina mucho no me acerco, porque nuestra relación no es tan amistosa como con el resto de la casa ya que no puedo entenderla demasiado. Después están los cargadores de celular, de pilas y el de la computadora. Está el DVD y la vídeo-casetera, que ahora ya no uso más debido a que la tecnología avanzó, como todos sabemos. El placard, el espejo, el toca discos que logré robarle a mi abuela y todas las chucherías de las cuales no puedo deshacerme y me acompañan día a día. 
  Puede ser difícil comprender, y no los culpo, que la casa se levanta conmigo. De lo que si deberían culparse  es de no ver que su casa se levanta con ustedes. Porque es fácil ver a la gente que los saluda y les habla continuamente, pero siempre suelen ignorar a eso que los acompaña todos los días, incluso en sus momentos más solitarios. 
  Saluden a sus casas de mi parte ahora, y muéstrenle todo su cariño para que sepan que las aman solo a ellas y nunca a otra casa. Yo voy a intentar mejorar un rato mi relación con la cocina, y por cierto, mi casa les manda un saludo y les desea buena suerte en el día de hoy. 

Tuesday, August 03, 2010

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El sueño del caracol.

Una vez, hace más o menos un año, alguien que conozco subió este cortometraje y desde que lo vi se volvió uno de mis preferidos.

SCHNECKENTRAUM (El Sueño del Caracol)
Primer trabajo en formato cine del autor y director Iván Sainz-Pardo.
Preseleccionado a los Oscars 2001.
Nominado al Deutsche Kurzfilmpreis (Equivalente a los Oscars alemanes) 2001.
Galardonado con mas de 40 premios Internacionales.


SINOPSIS:
Julia es terriblemente tímida. Un día en un café, se enamora a primera vista de Oliver, un joven que se encuentra sentado en una de las mesas de al lado. Cuando éste abandona el local, Julia reúne todo su valor y decide seguirle... Historia de un amor a primera vista. Dos jóvenes en la lucha contra su propia timidez y el inamovible destino.


MORE INFORMATION: http://ivansainzpardo.blogia.com

Saturday, June 19, 2010

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Cuando Gripe llegó

Debí suponer que llegaría. Es decir, ¿cuánto tiempo más creía que iba a poder escaparme? Era como una sentencia firmada de antemano, como un destino confirmado. En cierta forma creo que lo sabía, en el momento en el que dije "No pasa nada" una vocecita dentro mío me susurró "¿Y si pasa?". Quizás lo necesitaba, y llegó en el momento exacto. Aunque si nos ponemos a pensarlo, cualquiera diría que tengo mala suerte, que me agarró justo en el fin de semana largo. Yo podría contraatacar a ese cualquiera diciéndole: mejor, así no me voy a perder nada que pase durante la semana. Claro que eso es como una ley de Murphy, cuando vas al colegio y a las actividades normales y rutinarias de tu vida, nunca pasa nada interesante, excepto un par de excepciones a la regla. Sin embargo si te ausentás por algún motivo superior a vos mismo, es como si justo ese día tu ídolo de toda la vida decidió aparecerse en la puerta de tu colegio (o de donde sea que no pudiste ir) junto a tus dibujitos de la infancia, que siempre deseaste que estuvieran vivos; tu banda favorita y, como si fuera poco, un pasaje para que te vayas con ellos, todos juntos de gira por toda una vida. Entonces es cuando te lo cuentan tus amigas y vos desde tu casa gritás: La puta madre, me perdí la oportunidad de mi vida. Pero una parte tuya sabe que si hubieses ido, la oportunidad jamás habría aparecido.
 Una vez más me desvié del tema. Me desvié de el gran tema que ahora está sobre mi, o dentro mío. Me desvié como intentando hacerlo desaparecer. No, señores, no sirvió, acá sigue.
 Todo comenzó esa noche en la que decidí irme a dormir con el pelo mojado, a pesar de las advertencias. "¿Qué me va a pasar por una vez?" me dije. Lo cierto es que estaba acechándome, y esa fue su oportunidad para empezar a atacar. Atacó y atacó, por dos días seguidos. El miércoles a la noche ya sentía que era inevitable que terminara conmigo. Jueves a la mañana, la emoción del partido me lo hizo olvidar, pero seguía ahí, acechando. Para ella era solo el trecho final. Ese día dormí toda la tarde, yo creía que estaba cansada por levantarme temprano, pero en realidad, era ella que estaba afirmándose a mi. Cuando me desperté lo descubrí: Gripe había llegado, y se había encadenado a mi.
 Esperen, que no termina ahí. Las horas que siguieron Gripe se encargó de ir invitando a todos sus amigos. Antes de que llegara Gripe, ya estaba Dolor de garganta. Se ve que había llegado unos días antes para prepararle el lugar a Gripe. La cosa es que después de que Gripe llegó, el primero y más puntual, fue el Resfrío, que no vino solo, sino que vino acompañado de su mejor amigo, Estornudo. Yo no sabía que tan grande iba a ser la fiesta que se me venía encima, pero sabía que no podía ser bueno para mi. Digamos que yo era algo así como la casa, y todos sabemos que después de una fiesta, la más perjudicada es la casa.
 Siguiendo con los invitados, la segunda en llegar fue la Tos. No creo que sepan, pero les cuento, Tos ahora tiene pareja, su pareja es Dolor de garganta, que como ya dije estaba hacía unos días en la casa. Entonces cada vez que Tos hablaba, Dolor de garganta estaba atrás, atacándome.
 Gripe invitó a Fiebre, pero Fiebre no pudo asistir, porque estaba muy ocupada con otras fiestas y ya se le hacía demasiado venir a esta. Así que Fiebre mandó a su hija, Febrícula. Febrícula al ser más chiquitita que Fiebre, no hace tanto desastres, así que por más que fue la última en llegar, fue la que menos se quedó y la que apenas la sentí.
 La fiesta duró un día entero, hasta la noche del Viernes. Después, con una receta de por medio, apareció Amoxicilina dispuesta a terminar con toda la fiesta y todo el ruido que molestaba a los vecinos. Apareció con su uniforme de un bordó medio rosado, y empezó a echar uno por uno a los invitados.
 Dejenme decirles que pese a Amoxilicina, y a todo su entrenamiento en la escuela policíaca, Gripe y sus invitados todavía no me dejan en paz. Se decidieron a portarse mejor, pero sigo sintiéndolos adentro mío. La más molesta y más insistente es Tos. Parece que está demasiado histérica. Resfríado y Estornudo le siguen a Tos en molestia, pero parece que estos dos estuvieran jugando a algo simplemente, no lo hacen por maldad. 


Yo me dispongo a dejar a mis huéspedes tranquilos, que hagan lo que quieran. Sé que la mejor y más rápida forma de que se vayan es que se aburran por ellos mismos. O quizás no los echo por el simple y sencillo miedo de que una vez que Gripe se vaya, tienda a extrañarla un poquitín. De todas formas, Amoxicilina me ayuda a calmarlos una vez cada ocho horas, y Toblerone llegó para hacerme compañía.

Saturday, May 22, 2010

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Y el viento murió.

Miró las viejas vías del ferrocarril. 
O marcharemos por las carreteras ahora, y tendremos tiempo de aprender cosas nuevas. Y algún día, cuando estas cosas lleven un tiempo con nosotros, saldrán a nuestras bocas o nuestras manos. Y muchas de esas cosas no servirán, pero sí otras, y en número suficiente.
Comenzaremos a marchar hoy mismo, y veremos el mundo, y cómo el mundo se pasea y habla, y cómo es realmente. Quiero verlo todo ahora. Y aunque nada de esto me pertenezca, mientras lo miro pasará el tiempo, y se irá depositando en mi, y al fin todo será yo mismo.  Mira el mundo allí fuera, Dios mío, Dios mío, míralo allí fuera, fuera de mi, más allá de mi cara. Sólo hay un modo de tocarlo: hacerlo finalmente mío, metérmelo en la sangre, donde latirá diez veces, diez mil veces en un día. 
Lo tendré siempre conmigo para que nunca se me escape. Lo tendré conmigo algún día. 
Por ahora, lo he rozado con la punta de los dedos.  
Es un comienzo. 

Gracias, Bradbury.
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